Ayer me compré el Black Shark, un excelente (espero) simulador de helicóptero de combate, cuesta 39,99$ (1€=1,4$ ayer).

Hoy, una vez más, estoy seguro de que la gente de la industria del cine y de la música son unos llorones.

Es asombroso ver que se logre sacar un producto de estas características, los motivos son diversos:

  • El equipo de desarrollo necesario es gigante.
  • Es necesario que los integrantes del equipo estén muy formados en programación, diseño gráfico y en lo que se simula.
  • Es un mercado nicho, no somos muchos los que compramos simuladores (comparese con el WoW o el CoD por poner 2 ejemplos).
  • Sufre igualmente la piratería, yo mismo fusilé simuladores sin piedad (y antes de comprar pruebo de una copia).

Dejando de lado los tres primeros puntos, repasemos el de la piratería.

El sector de los juegos de ordenador (por extensión y más tardío consolas) ha sufrido la piratería desde si no sus inicios si desde que tengo experiencia al respecto.

Estábamos allá por los 80, en pleno auge del ZX spectrum, el Amstrad CPC, el Commodore 64… y campaban a sus anchas los llamados copiones (programillas para copiar juegos) y las dobles pletinas. Esta últimas copiaban casi sin limitación cualquier juego, sólo algún caso extraño lograba esquivarlas (recodermos que los programas de estos equipos iban en cinta casette).

Posteriormente, con la llegada al hogar de los PCs de 8 bits la cosa no cambió mucho, muchos iban equipados con dos unidades de disco y aunque no fuese así lo que hacía el software de copia era ir copiendo poco a poco de un disco a otro, lo que entrase en la memoria libre. Esto siguió de una forma similar con los equipos de 16 bits y disco duro.

Con la llegada de los CD-ROM y posteriormente las copiadoras la cosa ya cambió, por un precio relativamente barato (al principio los CD vírgenes no eran ni mucho menos tan baratos como ahora) uno se podía copiar el CD que le apeteciese (más o menos, las protecciones no tardaron en aparecer) y entre estos…. los de música.
Al principio la industría musical no trinó mucho, la verdad es que era minoritario, las grabadoras eran caras y como ya hemos dicho los CDs no eran precisamente baratos.

La cosa dió un giro tremendo con la rápida bajada de copiadoras y CDs/DVDs y la velocidad (tampoco para tirar cohetes si la comparamos con otros países) que tiene la ADSL ahora. Primero el bajo precio de los CDs unido que no te te costaba mucho tiempo bajarte cualquier albúm en MP3 hizo que todos nosotros acabásemos con una gran audioteca en casa, clásicos, atemporales, novedades…

Ya lo del CD/DVD es lo de menos, para mi está obsoleto, ahora directamente te lo bajas y lo pones en tu media player o lo que se tenga, lo mismo haces con los juegos o el software, te lo bajas y juegas, punto.

Como se puede ver, sólo en los últimos años la industria discográfica se ha visto afectada por lo que la industría del videojuego ha conocido desde hace al menos 20 años. Así y todo, la copia de videojuegos si es ilegal (incluso sin ánimo de lucro, la ley no es la misma), mientras que la de música, libros, películas no lo es.

Es curioso que siendo, como todos sabemos, mucho más complejo y caro desarrollar un buen juego que sacar un disco sean estos últimos los que han puesto el grito en el cielo.

Lo que hay es mucho jeta al que le dan voz y voto, si habla menganito de tal, desarrolador de SW, nadie le saca en los medios pero si es Bisbal quien sale rebuznando que le roban su trabajo ya tenemos a la mitad de las radios y las televisiones chupándole el culo.

Para añadir injuria al insulto, todos estos que patalean sacan buenos ingresos extra en galas, conciertos, exclusivas de bodorrios y similares, seminarios, anuncios, apariciones públicas pagadas… vamos que a fin de mes digamos que llegan. Pocos desarrolladores de videojuegos son pagados por alguno de estos conceptos.

Parece humor negro tener que soportar un día si y otro también a toda la tropa que llora por su modelo de negocio obsoleto en vez de buscarse las habichuelas como todo hijo de vecino innovando o directamente en otro campo, no vi que nadie llorase tanto por las abuntantes tiendas de videojuegos de barrio.

No hablemos ya de las subvenciones, el Ministerio de Cultura ya ha metido bajo su ala al videojuego (cosa con la que no estoy de acuerdo) pero ya veremos que subvenciones da para este sector.

Lamentablemente no creo que esto cambie mucho, a alguno tiene que tener pillado por los cojones la SGAE y similares para que no se instaure un poco de sentido común en todo esto.