Debido a lo absurdos e incompetentes que son nuestros políticos actuales muchos nos encontramos ante las urnas con la siguiente cuestión: ¿votamos en blanco o votamos a un partido para en realidad votar contra otro?.

Para que los políticos no se engañen el sistema de votación debería admitir un nuevo tipo de voto: el voto negativo.

El sistema sería bastante simple, simplemente habría que permitir a la gente votar contra un partido, a la hora del recuento los votos en contra se restarían de los votos positivos (los actuales), finalmente, con el recuento definitivo se operaría tal como se hace ahora, repartiendo los escaños (o lo que toque) en función del total de votos positivos, aquí habría que tomar como partidos con cero votos a aquellos que hubiesen tenido un total negativo para que no se nos degenerén los cálculos, pondremos un ejemplo simplificado:

Supongamos que tenemos 100 escaños, que finalmente el partido de la tarta de fresa ha obtenido 400 votos, la alianza de la cuajada con miel 350 votos, los fanaticos de la fruta del tiempo 250 y finalmente los golosos del flan de huevo -100 votos.

Si realizásemos los cálculos tomando todos los valores tal cual tendríamos:

Partido de la tarta de fresa: 44 escaños.
Alianza de la cuajada con miel: 39 escaños.
Fanáticos de la fruta del tiempo: 28 escaños.
Golosos del flan de huevo: -11 escaños (0 realmente).
Total: 111 escaños
Evidentemente el que exista un partido con votos negativos ha degenerado el reparto de escaños.
Mientras que si tomamos como cero los valores negativos tendremos:

Partido de la tarta de fresa: 40 escaños.
Alianza de la cuajada con miel: 35 escaños.
Fanáticos de la fruta del tiempo: 25 escaños.
Golosos del flan de huevo: 0 escaños.

Total: 100 escaños.

Con este sistema de votos muchos partidos y muchos políticos se verían forzados a asumir la realidad y sacar unas conclusiones muy diferentes de las que tienen por costumbre asumir.

Además, habría mucha menos abstención y voto en blanco, ya que al ofrecer a la gente la posibilidad de votar en contra de algún partido, castigándole de forma efectiva, una parte considerable de estas dos variantes se dirigiría contra el partido que no quieren que gane o simplemente a aquel que quieren castigar, posibilidad que no tenemos ahora.

No creo que todos modos que la clase política actual tenga el valor de aceptar un sistema así, los resultados pondrían a más de uno en una situación muy dificíl de explicar.